martes, 12 de noviembre de 2019

¡VICTORIA EN LAS NAVAS! (Novela histórica)


Os presento el video de promoción de  mi novela histórica ¡Victoria en lasNavas!
En 1195 el imperio almohade derrotó al reino de Castilla en la batalla de Alarcos. Habrán de transcurrir quince años para el desquite en las Navas de Tolosa.
Publicada por Ediciones Rubeo



miércoles, 6 de noviembre de 2019

HANNIBAL AD PORTAS (Novela histórica)

En el año 218 antes de Cristo llega a Cartago Nova, al mando de un poderoso ejército, Aníbal Barca. Cruza el Ebro, los Pirineos, el Ródano, los Alpes, se enfrenta y vence a los romanos en Tessino, Trebia, Trasimeno y Cannas y sin embargo, y durante más de quince años de estancia en la península italiana, no ataca Roma ni una sola vez, a pesar de tenerla a su merced en varias ocasiones.

Numerosas son las interpretaciones que nos da la Historia y variadas las opiniones de los historiadores: que si sucumbió a las delicias de Capua, que si carecía de máquinas de asedio, etc.

En mi novela ofrezco la explicación definitiva y quién sabe si por descabellada, acertada: Aníbal acudió a Italia para liberar el corazón de Dido, la fundadora de Cartago, del Averno. Solo así conseguiría el triunfo definitivo sobre su eterno rival: Roma.

No olvidemos que Dido estuvo enamorada de Eneas, héroe troyano antepasado de los fundadores de Roma.

Aníbal intentó sin éxito conquistar la pequeña ciudad de Cumas. ¿Y qué había allí que pudiera interesarle? Para empezar era la sede de la afamada sibila de Cumas y esta recibía a los consultantes a orillas del lago Averno, (del griego Aornos, sin pájaros) de origen volcánico cuyas emanaciones sulfurosas impiden la vida de las aves. En la antigüedad se pensó que aquella era la entrada al reino de los Infiernos. Y por ahí se adentra Aníbal, solo si libera el corazón de Dido, la fundadora de su pueblo, lograra la supremacía sobre Roma.

Vistos en su conjunto, estos hechos que forman parte de la II Guerra Púnica, bien puede considerarse como una Guerra Mundial para la época. Así lo vemos en la documentada descripción de las principales batallas: Sagunto, Tessino, Trebia, Trasimeno, Cannas, Metauro y Zama, y en las campañas de los Escipiones en la Península Ibérica.

A diferencia de otras novelas, el relato de lo acaecido lo se hace desde el punto de vista de los hombres (guerreros iberos en su mayoría) que acompañaban a Aníbal. Los mercenarios anónimos que ganaron las batallas, vadearon los ríos y cruzaron las montañas.

lunes, 21 de octubre de 2019

Acantilados de papel: Mortus est Almanzor, de Luis de los Llanos Álvarez...

Acantilados de papel: Mortus est Almanzor, de Luis de los Llanos Álvarez...: Luis de los Llanos Álvarez Mortus est Almanzor Aperion Ediciones, 2018 A quienes frisamos determinada edad, el nombre de Almanzor n...

lunes, 9 de septiembre de 2019

¡Victoria en las Navas! Novela histórica




El 16 de julio de 1212 tuvo lugar en las cercanías de Navas de Tolosa un choque armado entre el imperio almohade y los reinos de Castilla, Aragón y Navarra, tan singular y sangriento que durante mucho tiempo fue conocido como: La Batalla.
Quince años antes el imperio almohade había derrotado a Castilla en la batalla de Alarcos, pero es que todas las grandes batallas campales del siglo anterior fueron victorias sarracenas.
Alfonso VII de León El Emperador (1126/1157) consiguió reunir bajo su cetro a todos los reinos cristianos peninsulares, pero malogró ese esfuerzo unificador al morir y dividir nuevamente su imperio entre sus hijos.
Mientras en Al-Andalus sucedía lo contrario, la fuerza unitaria de los almohades reunificó a los reinos de taifas  bajo una sólida férula capaz de arrollar a los reinos cristianos independientes y enfrentados entre sí.
¡VICTORIA EN LAS NAVAS! narra la ventura de la historia, contada por personajes tan azarosos y singulares como cotidianos.

¡VICTORIA EN LAS NAVAS! Novela histórica


¡Victoria en las Navas!, es una novela histórica publicada por Ediciones Rubeo.
Portada de DG Angélica McHarrell

A mediados del siglo XII, mientras los reinos cristianos reunidos bajo una misma corona se disgregan en cinco reinos diferentes y se enfrentan entre sí por miopes aspiraciones territoriales, una nueva fuerza surgida del norte de África, los almohades, invade Al-Andalus con el objeto de unificar los reinos de taifas musulmanes y conquistar de nuevo toda la Península.
En 1195, en la batalla de Alarcos, el califa almohade Yusuf II derrota estrepitosamente al reino de Castilla que pierde toda la comarca de Calatrava. La frontera con Al-Andalus retrocede desde el Guadiana hasta el Tajo.
Pero en 1212, unidos en una cruzada, los reyes de Castilla, Aragón, y Navarra: Alfonso VIII, Pedro II y Sancho VII, conseguirán vencer al califa almohade en las breñas de las Navas de Tolosa salvando la civilización cristiana.



martes, 26 de febrero de 2019

PIRRO, EL ÁGUILA DE EPIRO, novela histórica


PIRRO, EL ÁGUILA DE EPIRO, relata los avatares de la vida de uno de los mejores generales de la antigüedad. Aunque venció en todas las batallas, contra romanos y púnicos, fracasó en su intento de ampliar su reino epirota en Italia y Sicilia y finalmente debió abandonar la aventura derrotado por los romanos en Beneventum.
Una novela excepcionalmente narrada acerca de un héroe a la vieja usanza y, en cierto modo maldito, que llegó a conocer como nadie el amargo sabor de la victoria.


PIRRO, EL ÁGUILA DE EPIRO, novela histórica ganadora del certamen Tugia 2018



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¿Por qué Pirro? El rey epirota brilló en una época intermedia entre el efímero esplendor de su vecino macedonio, Alejandro Magno, y el lento pero imparable ascenso de Roma. Pirro de Epiro fue el árbitro que dejó al mundo antiguo servido al voraz expansionismo de Roma y Cartago.
Pirro (318-272 a.C.), conocido por su soldados como su Águila, fue rey de Epiro en dos ocasiones, de 307 a 302 a.C. y de nuevo entre 297 y 272 a.C. También ostentó la corona de Macedonia en dos breves ocasiones. La Historia le reconoce como uno de los mejores generales de su época y uno de los grandes rivales de la república romana en su expansión por Italia.
Desde muy joven se vio envuelto en las guerras entre los diadocos, los sucesores de Alejandro, en sus interminables luchas por arrebatar una porción del inmenso imperio conquistado por el macedonio. Dichas rivalidades fueron continuadas por los epígonos, los hijos de aquellos ambiciosos generales.
Con una experiencia militar forjada tras su paso por todos los bandos enfrentados, fue llamado por los griegos de la Magna Grecia, amenazados por el expansionismo romano.
Pirro venció en dos batallas a las legiones y llegó hasta las inmediaciones de Roma, pero sin más consecuencia. Roma contaba con los recursos ilimitados de una gran nación en ciernes y los aliados itálicos de Pirro, una vez que desembarcó, temían la tiranía de éste, si finalmente salía victorioso.
Harto de la mezquindad de sus aliados atendió la llamada de los griegos de Sicilia, angustiados por la amenaza cartaginesa. Su suegro Agatocles fue tirano de Siracusa, y Pirro creía tener algún derecho sucesorio sobre el gobierno de la isla.
Pudo vencer y conquistar Sicilia, pero los oligarcas sicilianos le retiraron su apoyo, temerosos de perder aquella independencia que precisamente Pirro debía defender, tan pronto como el epirota gobernó la isla, no como una confederación de ciudades libres sino como un déspota extranjero. Administró con el absolutismo que vio hacer a los Ptolomeos, nombró jueces y magistrados sin importarle los particularismos, costumbres, privilegios ancestrales o fueros de cada ciudad o región.
El legado de Pirro consistía en que hijo su Ptolomeo reinara en Epiro, Macedonia, Etolia, Esparta, Grecia, toda la Hélade bajo su cetro con la ayuda que él le enviaría, una vez conquistada Roma y Cartago. Su hijo Alejandro sería rey de toda la Italia unificada bajo su cetro, y su hijo menor Heleno soberano de Sicilia y Cartago.
Regresó a Epiro, conquistó Macedonia, amenazó Esparta, más guerras y batallas para morir en una miserable escaramuza en las calles de Argos.
PIRRO, EL ÁGUILA DE EPIRO, relata estos avatares en primera persona, unas veces; a través de sus compañeros de armas otras. Con las diferentes mujeres que se cruzan en su vida y la mirada de sus hijos que le acompañaron desde muy jóvenes en su continuo guerrear.

domingo, 16 de diciembre de 2018

MORTUS EST ALMANZOR, novela histórica


La idea primigenia fue personalizar los terrores del primer milenio en la figura de Almanzor. No en vano en el año 995 arrasó Barcelona, en 997 Compostela, en 998 Pamplona y en el 999 León, Zamora, Salamanca, etc.
Pero dichos terrores no existieron; son una fábula de tantas, inventadas como buena parte de la “historia” medieval, ya que existía una diferencia de calendario entre los reinos cristianos y el resto de Europa de treinta y ocho años, que no se corrigió hasta el siglo XV.
La atenta lectura de la ascensión de Ibn Abi Amir al-Manssur, desde humilde katib, un escribano del montón, a hayib, primer ministro y dueño omnímodo del poder en la Córdoba califal durante un cuarto de siglo nos depara una sorpresa que en realidad no es tal, atendiendo al conocido dicho que afirma que tras una gran hombre se halla una gran mujer, bien, pues en este caso son cinco. Dicha ascensión estuvo basada, alimentada y sostenida por manos femeninas. De ahí que haya dividido el presente relato dedicando una parte a cada una de las féminas participes en la vida del tirano andalusí.

TERESA: hija del rey Vermudo II de León y de su primera esposa Velasquita Ramírez, a la que repudió por no darle hijo varón.
Fue entregada por su padre en un intento por congraciarse con el hayib en el año 993 y evitar la total destrucción de su reino. Almanzor la liberó de  la servidumbre del harén y casó con ella.
En el año 1002 fallece Almanzor y Teresa es devuelta, ingresando en el convento de San Pelayo en Oviedo del que fue abadesa. Dicho convento (Las Pelayas) existe hoy en día en la dicha ciudad.

AURORA: concubina del califa Al-Hakam y preferida tras darle dos hijos varones. Adoptó el nombre de Sobeya o Sobh. Madre del califa Hixem. Colaboró desde el primer momento en la ascensión imparable de su protegido, y presunto amante, Ibn Abi Amir, futuro Almanzor, a quien distinguió con los primeros empleos remunerados en la corte califal. Aupado éste al poder ella conspiró contra él por el ninguneo al que sometió a su hijo el califa Hixem. Todo el amor se trocó en odio feroz.

ASMA: hija del general Ghalib Dhul Sayfayn, “El de las dos espadas”, el mas prestigioso representante del estamento militar de la época. Almanzor casó con ella en el año 978 para evitar que lo hiciera Othman el hijo del entonces hayib Mozhafi, a quien derrocó y encarceló.
Con todo parece que fue un matrimonio feliz fruto del cual fue Abd al-Malik al-Muzaffar sucesor de Almanzor en el poder.

ABDA: hija del rey de Navarra Sancho Garcés II Abarca. Entregada por su padre para el harén de Almanzor junto a una solicitud de tregua tras la estrepitosa derrota de Roa, en julio del año 983. Almanzor la liberó y contrajo matrimonio. Convertida al Islám, cambió su nombre, Urraca Sánchez, por el de Abda y concibió a Abd el-Rhaman, conocido por todos como Sanchuelo, el cual sucedió a su hermano Abd el-Malik, muerto tempranamente y en extrañas circunstancias.

ÓNECA: hija del conde de Castilla García Fernández “Manos Blancas” y Ava de Ribagorza. A la muerte de su padre, fue entregada al harén del hayib cordobés por su hermano Sancho García, en calidad de rehén, junto a una solicitud de tregua. Presumiblemente Almanzor casó con ella aunque no existe constancia documental de esta relación en documentos cristianos o musulmanes de la época, no obstante y conociendo el talante y las costumbres del amirí es muy posible, así lo creo yo, que se produjera el matrimonio.
Liberada a la muerte de su esposo, quizás antes, ingresó en el monasterio de Oña del que fue abadesa.

Y el único nexo posible entre ellas, aparte de su esposo, debía ser alguien que relacionado con todas no las ensombreciera. Ahí es donde aparece JOSÉ, un fatá de la corte cordobesa, uno de  los innumerables eunucos que servían en la corte.
Hombre de confianza de la Gran Señora Madre, título que ostenta Aurora una vez que su hijo es proclamado sucesor al califato, quien le encomienda espíe a un incipiente Ibn Abi Amir, en su viaje de inspección a las tropas de Ghalib en el Magreb. 
José mantiene una estrecha relación con todas ellas y con él, y cuenta su propia versión de lo acontecido con unas y otras.


Fallo de la 4ª Edición del Premio Rrose Sélavy de Novela Histórica de Ápeiron Ediciones

Fallo de la Cuarta Edición del Premio «Rrose Sélavy» 

de Ápeiron Ediciones

 

El jurado del premio selecciona como ganadora la obra 

Mortus est Almanzor 

de Luis Llanos Álvarez 



Entre los tres finalistas de la segunda edición del Premio de Novela Histórica —Mortus est Almanzor (autor: Luis de los Llanos Álvarez; seudónimo: Nutricia de muchos), Tierra Prometida (autora: Leonor Susana Scheinin; seudónimo: Nesijá) y Bendecidos por el silencio (autor: Luis Pérez de Castro; seudónimo: Li Po)—, el Jurado calificador ha decidido declarar como ganadora la novela Mortus est Almanzor, de Luis de Llanos Álvarez, por encontrar sobresaliente la pericia narrativa de una obra en la que el género histórico no solo da vida —de manera vívida y fiel— al pasado, sino que representa una pieza literaria, más allá de cualquier género y dando muestras de un pulcro y esmerado oficio de escritor, que nos habla de la perenne actualidad de las pasiones humanas.
Luis de los Llanos Álvarez ha publicado numerosas obras, entre las que cabe destacar las novelas históricas Aurora la vascona (2018), Marranos (2017), Cinco Reinos (2012) y  Alesia (2009), y las novelas negras Un plan de mierda y Mar de Aral (2016). En sus novelas históricas aborda temas como la madre del califa Hixem II,  la expulsión de los judíos en 1492, la Batalla de las Navas de Tolosa, la Guerra de Marruecos o la V Guerra de las Galias

Mortus est Almanzor se publicará en Ápeiron Ediciones.